Madre Tierra, Diosa primigenia de la Naturaleza, te agradezco por acunarme, por nutrirme, por llenar mis ojos, por completarme, por darme cuando tan pocos te devuelven.
Algunos todavía piensan que Dios es masculino, pero nada es completo sin su lado emotivo, natural, amoroso. De nada sirve el padre sin la madre, las energías del Cosmos, sin las energías protectoras y curativas de la Naturaleza.
Gracias Pachamama, por comprendernos cuando ni siquiera nos tomamos el tiempo para escucharte.
Regreso mi primer mate a la tierra, en tu honor, madre querida.
(Este agradecimiento incluye a todas las madres, más aún, a todas las mujeres y a todos los que sentimos que todas las formas y géneros residen en nuestro interior)